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¡Las reasas no se soldan! Los cierres de cadena.

¡Las reasas no se soldan! Los cierres de cadena.
  • Por Clàudia Istar
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Existe un buen puñado de maneras de cerrar pulseras y collares. Todo depende, por supuesto, de qué terminal se adecua más a lo que queremos. Están las vallas de cajón, rígidas y fuertes, que funcionan perfectamente con pulseras anchas y pesadas; cierre de T, que delicadas y ligeras pueden utilizarse para hacer de la valla una estilización del diseño entero, y las vallas de molde, que, gracias a una minúscula estructura mecánica que empuja el cierre a mantenerse cerrado.
De estas últimas podemos dividirlas fácilmente en dos apartados principales:

Los mosquetones y las reasas
El mosquetón suele tener forma de pera u ovalada. Contienen una pequeña pinza de hierro que hace funcionar su mecanismo, provocando que la pestaña se mantenga cerrada. Se agarran a la cadena por medio de un eslabón de metal en movimiento. Como el eslabón es independiente del mecanismo y puede recibir el calor del fuego sin transmitirlo a la pinza de hierro que lleva dentro, las anillas que cogen el mosquetón se pueden soldar.



La reasa, en comparación con el mosquetón, suele ser más fina y ligera. Se caracteriza por su forma circular. Principalmente las encontramos en dos tipos: La reasa simple y la reasa de marinero, que recuerda a un flotador salvavidas. Su mecanismo recibe el movimiento mediante un muelle que va dentro del cilindro del cuerpo de la reasa y empuja la pestaña para que se mantenga cerrada.

Y ahora viene la pregunta... ¿por qué no se soldan?
Muchas veces me he encontrado con dependientas que me pedían que soldara el eslabón del reasa, tal y como se puede soldar el eslabón de un mosquetón, pero la diferencia cae en que el eslabón del reasa forma parte de ésta, y por tanto, si le damos fuego para soldarla, se calienta el cuerpo entero de la valla. Cuando esto ocurre, provoca la cocción de la espiral del muelle interior, que inmediatamente pierde el temple y, por tanto, su elasticidad. En palabras más claras: quemamos el muelle, rompiendo así la reasa.

Personalmente, yo escojo no soldar las anillas del mosquetón por dos sencillas razones: Una, para facilitar un cambio de medida de la cadena sin peligro de estropearla; y dos, por seguridad, en caso de estirón o enganche accidental, permitir que el anillo se abra sin causar daño a la persona que lleva el collar y, gracias a este extra de elasticidad, sufrir menos peligro de que la cadena se parta.

Espero que lo haya encontrado interesante!

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